Cuando llega la calma

Cuando llega la calma, se va la espera.

El impulso se agota en el intento.

Se ahoga el desespero en un “me quiero” y ya no espero nada, ni un te quiero.

Cuando llega la calma, invade el sueño, el sueño de soñar con lo sincero.

Se centra el desconcierto en un me espero, te invades de paciencia en lo certero.

Cuando llega la calma se confía, que no tarda en llegar lo que merezco, pero ya sin agobios ni “aceleros”, desde La Paz bendita del silencio….

Evlin

 

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