César Landaeta: “Maten al príncipe azul”

9f4d1b_d4d4782c9f9945339f3f089138634318Alto, guapo, simpático, inteligente, divertido y encantador. Detallista, que me sepa escuchar y comprender, que cocine rico y quiera a mis amigos. Que sea profesional, protector, productivo y proactivo. Que sea bueno en la cama, que viva para hacerme feliz y que tenga… un caballo blanco” ¿Les suena? Muchas mujeres en el planeta nos hemos visto influenciadas por tanto cuento de hadas antes de dormir, que nos íbamos a la cama soñando con el personaje cuyo amor vendría a rescatarnos: El Príncipe Azul. Y hoy nos vamos a la cama con uno que ni se le acerca, o nos vamos a la cama solas porque aún lo estamos esperando. Mi querido amigo, el reconocido psicólogo César Landaeta, nos trae su más reciente libro, cuyo título refleja mis instintos más bajos ¡Maten al Príncipe azul! y agradecida por su amistad y su sapiencia, aquí les traigo esta entrevista para que todas se unan al club de asesinas en serie y nos dejemos de tanto cuento.

¿Todas estamos esperando al Príncipe azul?

La verdad es que no podría generalizar el anhelo a todas las mujeres; pero sin duda, un gran número de ellas ha sido criada con la idea de que solo un “redentor” admirable y poderoso puede salvarlas de la soledad o el desamparo afectivo. Es un mito muy antiguo y por lo tanto, difícil de borrar.

Para los hombres debe ser complicado tener que compararse con el ¿no?

Ciertamente, a los hombres también les ha llegado la figura del Príncipe, con la cual deben competir. Muchos la reciben inconscientemente y se dedican ya sea a ponerse un traje que no les queda o a competir con la figura idealizada. La esperanza secreta es que eventualmente puedan ser investidos con la corona y llevarse a la “princesa”. Lamentablemente, las figuras idealizadas se desvanecen al colocarlas frente a la realidad y aparece el fantasma de la frustración.

¿Qué es lo que nos atrae tanto de este personaje?princeencantador

Precisamente, que es idealizado. Esto es, que coincide más con una ilusión que con un personaje real. Si pones características de perfección en una especie de icono ancestral, logras evadir momentáneamente el peligro de equivocarte; pero a la larga, nadie se ajustará al esquema preestablecido y serás mucho más infeliz de lo que esperabas.

Entonces, ¿las mujeres vivimos en la irrealidad? esperamos a un príncipe o creemos que nos casamos con uno…

Mi experiencia en el trabajo con parejas y adultos (jóvenes y no tanto), es que la idealización del enamoramiento inicial es valiosa si tienes los pies en la realidad. Siempre comparo estas cosas con esos chicles recubiertos de una capa mentolada: al principio te ponen agua en los ojos y te hacen saltar. Después tienes que renunciar a esas sensaciones y decidir si te conformas con masticar o escupir la goma que se ha vuelto insípida (hay quienes compensan con un caramelo, pero eso ya es otra estrategia).

¿Por qué hay que matar al príncipe azul?

Captura de pantalla 2016-04-27 a las 10.06.47Porque es falso, un espejismo alucinatorio que casi siempre conduce a callejones sin salida. La figura metafórica de un individuo perfecto, quien te llevará de la mano hasta el altar para hacerte feliz hasta el fin de los siglos, es infantil y completamente inútil para alguien que quiera vivir bien su vida amorosa.

Esa frase “Y fueron felices para siempre” ¿no es posible con un hombre normal?

Ni con una mujer normal. Los seres humanos tienen defectos; la pareja a largo plazo requiere de mucha paciencia para manejarse con los propios líos emocionales y además, entender y tolerar los del otro. Por eso, valoro más la amistad de fondo, que un apasionamiento intenso a la hora de plantear alegría y comodidad en el matrimonio.

¿Hay príncipes azules en la vida real?

¡Nada de eso! Habrá personajes disfrazados o fantasías vestidas de gala imperial; pero dudo que esos fantoches garanticen una estabilidad duradera o una satisfacción como la prometida en los cuentos de hadas. Algún día habría que describir lo que acontece en la vida, digamos de La Cenicienta, luego de ingresar en la corte real. Allí veríamos lo que son unos cuantos golpes contra la realidad.

¿Tenemos licencia para matar entonces?

Por mi parte, regalaría esa licencia; aun cuando entiendo y acepto que, luego de leer el libro, muchos románticos incurables querrán tener una para matarme a mí (Risa).

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Evlin y César Landaeta en su Show “El falso encanto del despecho”

¿El amor real existe?

Desde luego. Soy un fiel creyente en el amor, no como lo describen los boleros, las baladas, las películas y las novelas rosa o los cuentos de hadas, sino como una expresión de sentimientos valiosos que surgen del amor a uno mismo y se proyectan sobre otro ser que los comparte. Esas cosas no aparecen por arte de magia. Hay que trabajar mucho, adaptarse y hacer gala de gran paciencia. Sin embargo, el premio final es una compañía satisfactoria y la alegría de haber hecho bien las cosas.

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