Guía rápida para aprender a arriesgarte a pesar del miedo.

man-divingEstamos comenzando un nuevo año y con el un libro en blanco por escribir. Seguramente tienes nuevas ideas por cumplir, sueños por realizar, saltar a trabajar por tu cuenta o simplemente mudarte de país, casarte o dejar a tu pareja. Los cambios que creemos, son trascendentales en nuestra vida, muchas veces nos llenan de dudas y con ellas viene el “miedo”. Ese miedo puede ser paralizante o movilizador…lo que nos convendría es que fuera la segunda opción para permitirnos arriesgarnos a vivir. Así que, he decidido comenzar las guías rápidas de este nuevo año, enfrentando miedos para lanzarnos en el paracaídas de la vida:

Identifica: ¿Cuál es el problema? Lo que sentimos con la primera respuesta que nos venga a la cabeza,  es el primer paso para conocer lo que nos pasa. Vamos a preguntarnos ¿Qué siento yo con respecto a esta situación? ¿Cuál es el verdadero freno que me pongo para no hacer lo que creo que debo? ¿Qué me detiene? Seguramente surgirán en ti muchas más preguntas con respuestas que sólo tú debes responderte ¡Manos a la obra!

Hazte LA pregunta: Antes de irme a vivir a España, tenía muchos miedos y dudas ya que nunca me había ido tanto tiempo de mi casa. Mi papá, que era muy sabio, leía un libro que se llama “Cómo suprimir las preocupaciones de la vida y ser feliz”. Antes de tomar la decisión de irme,  me dio ese libro y me dijo “Hazte esta pregunta ¿QUÉ ES LO PEOR QUE TE PUEDE PASAR?” (Te invito a hacerte esta pregunta ante lo que ahora mismo te inquieta)

Acepta: Una vez te haces LA pregunta, prepárate a aceptar eso que te has respondido. Cuando lo aceptas, es como si te quitaras un gran peso de encima. Sabes que podrás vivir con lo peor que te pueda pasar porque todo lo demás será ¡coser y cantar! Acepta el camino, las limitaciones, las alegrías o lágrimas que puedan acompañarlo…simplemente lo que es…ES.

Respira y salta: Una vez una amiga me dijo “Lo único que nos queda, es saltar al vacío y confiar”. Cuando te atreves a saltar de la famosa “Zona de confort”, te comienzas a dar cuenta que lo que te parecía muy complicado en realidad no lo era tanto. Que lo que creías imposible, lo haces posible, y que si caes…no importa, sabes que te puedes volver a levantar y continuar. Te das cuenta que te conviertes en resolutivo y que siempre hay una mano amiga, un consejo, y apoyo cerca para ayudarte a seguir con tu meta.

Confía: Una de las tareas más titánicas es aprender a confiar. Y se los digo por experiencia propia. Cuando embarga la duda, una vez tomas una decisión sin vuelta atrás, hay que confiar. Cuando las cosas no salen en los tiempos que tú creías hay que aprender a confiar. Cuando te preguntes ¿Hice lo correcto? No dudes y confía, que el momento en el que lo hiciste era lo mejor que podías hacer.

Celébrate: Una vez hayas decidido dar el paso, arriesgarte y saltar, de vez en cuando felicítate por haber tenido el valor de hacerlo. Celebra el cambio, abraza las nuevas experiencias, brilla con la experiencia…de eso se trata vivir. Mi papá siempre me decía “Riesgo es libertad” ¿Nos atrevemos a ser libres?

Imagen: https://elrincondejoey.wordpress.com

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